Faltaba poco para la media noche. El primer ministro estaba sentado a solas en su despacho, leyendo un largo memorandum que se colaba en el cerebro sin dejarle el mas leve rastro de significado. Esperaba la llamada del presidente de una lejano pais y , mientras se preguntaba cuando lo haria el muy desgraciado, intentaba borrar los desagradables recuerdos de una larga, agotadora y dificil semana, por lo que en la cabeza no le quedaba lugar para otra cosa. Cuando mas empeño ponia en concentrarse en el texto que tenia en los ojos, mas nitidamente vei las caras de regodeo de sus rivales politicos, ese mismo dia, su principal adversario habia aparecido en un programa de noticias y no se habia contentado con enumerar los espantosos sucesos ocurridos esa semana (como si alguien necesitara que se lo recordaran), sino que tambien habia expuesto sus razones para culpar de todo al gobierno.
Al primer ministro se le acelero el pulso al pensar en esas acusacones, por que no eran justas ni ciertas.¿ Como querian que el gobierno impidiera que el puente se derrumbase? Era indignante que alguien insinuara que invertian suficiente dinero en obras publicas. El puente en cuestion tenia menos de diez años, y ni los mejores expertos podian explicar por que se habia por que se habia partido por la mitad; esto habia probocado que docenas de choces se despeñasen a las profundidades del rio. ¿Y como se atrevian a insinuar que las escasa vigilancia policial habia facilitado los dos horribles asesinatos aireados por los medios de comunicacion? ¿O que el gobierno deberia haber previsto de alguna manera el inusitado huracan del West Country, con sus larga lista de victimas y daños materiales? ¿Tambien era por su culpa que uno de sus subsecretarios, Herbert Chorley, hubiese terminado de patitas en la calle por haber escogido esa semana para comportarse de un modo extraño?¨
* En el pais se respira un ammbiente de desastre*, habia concluido el adversario sin disimular una ancha sonrisa.
Por desgracia, esa afirmacion era cierta. El primer ministro tambien lo notaba: La gente parecia mas triste de lo habitual y el clima era deprimente; aquella fria neblina en pleno julio no encajaba, no era normal.
Paso a la segunda hoja del memorandum, vio que todavia le quedaba mucho por leer y lo dejo por considerarlo imposible. Estiro los brazos para desperezarse mientras contemplaba su despacho con tristeza. Era una habitacion elegante, con una magnifica chimenea de marmol enfrente de las altas ventanas de guillotina, bien cerradas para que no entrara aquel frio impropio de l estacion. Al notar un leve temblor, se levanto y se acerco a las ventanas para observar la tenue neblina, quw se pegaba a los vidrios. En ese momento, mientras se encontraba de espaldas a la habitacion, oyo una debil tos detras de el.
Se quedo paralizado, con la nariz pegada a su asustado reflejo en el oscuro vidrio. Conocia esa tos; no era la primera vez que la oia. Se dio vuelta poco hacia el vacio despacho.
-¿Hola?-dijo, intentando mostrarse mas valiente de lo que en realidad sentia.
Hello world!
Hace 1 mes


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