miércoles, 12 de agosto de 2009

HARRY POTTER Y LOS SECRETOS DE HOGWARTS

CAPITULO 2: LA HIJA DE SIRIUS

Sirius estaba vestido de la forma más elegante que Harry jamás lo hubiese visto... se le veía tan joven, demasiado lucido para haber vuelto... de un lugar que era sinónimo de muerte. Harry sintió inmensas ganas de abrazarlo y decirle cuanto lo había extrañado, pero es que no podía creer aun lo que estaba sucediendo, Sirius en Hogwarts, vivo y además sin traer al ministerio siguiéndole los pasos, debía ser un sueño seguramente. Y además una chica extraña bajando del mismo carruaje de su padrino, eso si era para sorprenderse.

- déjame mirarte, hace tanto que no te veo que me parecieron siglos... ahh vaya Harry - suspiró Sirius mientras le devolvía un fuerte abrazo - hay tantas cosas que tenemos que charlar...

- pero Sirius... - trato de interrumpir Harry perplejo de lo que sus ojos veían

- ¡vamos Harry! Quita esa cara de fantasma... estoy aquí - dijo Sirius abrazándolo una vez mas - ya no hay de que preocuparse... estoy mejor que nunca... ¡qué tal Ron! ¡Hermione que gusto verlos!

- será mejor que entremos al comedor - dijo Dumbledore apremiante - aquí hace demasiado frió... señor Filch hágame el favor de llevar el equipaje de la princesa a la sala común de Gryffindor

- si director - contesto Filch a regañadientes mientras entraban al gran comedor... Hermione parecia tan sorprendida de lo que el director había dicho

- vamos... vamos - insistió una vez mas Dumbledore mientras con un aplauso aparecía sobre una de las largas mesas una apetitosa cena

Harry se dio cuenta que la joven "princesa" como la había llamado el director, observaba cada rincón con mucho detenimiento, parecia fascinada con el castillo y no se despegaba de Sirius ni un solo poco. Tomaron asiento, hasta el mismo Snape que no pretendía perderse nada de lo que ahí se hablara.

- ¡que descortesía la mía! - exclamo Sirius francamente apenado- no les he presentado a mi hija... ¡discúlpame! - dijo Sirius mirando a la princesa que no dejaba de observar a Harry y al castillo con mucha emoción, pero Harry no parecia darse cuenta pues estaba mas preocupado por lo que su padrino había dicho... no sabia que Sirius tuviese una hija y mucho menos que esta no se pareciera a el en lo mas mínimo, talvez solo en lo atractivos y misteriosos que los dos se veían

- ¿tu hija Sirius? - pregunto la profesora Mcgonagall con una gran sonrisa -

- bueno en realidad mi hijastra - dijo Sirius abochornado - su nombre es Pandora Black... es algo complicado de explicar, pero creo que será en otro momento ahora quisiera comer y descansar un poco... si no les importa

- hay bastante tiempo para charlar - dijo con emoción Dumbledore - será mejor que disfrutemos la cena y vayamos a la cama ¿ no te parece Harry? - pregunto el director al ver a Harry como fuera de este mundo

- si señor - contesto Harry devolviendo miradas de extrañeza a sus amigos que parecían estar igual o peor que él

habiendo terminado la cena, y encontrándose en los pasillos que llevaban a las salas comunes de cada casa, Dumbledore se despidió cordialmente de la joven princesa que había permanecido en silencio hasta entonces...

- vamos Sirius te mostrare tu habitación - dijo el director tomándolo del brazo - vamos Severus es hora de otorgar nuestros pensamientos a los sueños... profesora...

- me encargare de llevarlos hasta la sala común - contesto la profesora McGonagall

- no se preocupe - contesto la joven - supongo que Harry conoce el camino perfectamente, no quiero molestarla

- si no es molestia - contesto la profesora - pero será como usted desee señorita Black, la dejo en sus manos señor Potter...

- si profesora - contesto Harry con nerviosismo

- entonces será hasta mañana chicos - dijo Sirius que bostezaba - que pasen excelente noche - dijo Dumbledore con su singular sonrisa

- bueno ¡vamos! - dijo la chica con su dulce voz - me muero de ganas por conocer la sala común de Gryffindor... dicen posee a los más valientes y honestos...

Harry tenia muchas ganas de preguntarle tantas cosas, pero su cuerpo temblaba cada vez que abría la boca para pronunciar algo, le parecia una chica que había que tratar con mucho cuidado.

Por los pasillos los cientos de retratos exigían que sus pasos fueran menos fuertes. Hermione había iluminado su varita debido a la oscuridad y los cuatro andaban con tranquilidad.

Harry había dejado de sentir la fuerte punzada en la cicatriz...

- me alegra que ya no te duela Potter, te vi esta mañana quejarte varias veces en Pociones - esa voz le parecia muy familiar, tan elegante pero llena de sarcasmo, seguro era Elizabeth Riddle la chica que tenia severos problemas con la autoridad y no le extrañaba que estuviera a esa hora en medio del pasillo con esa cara de "yo no hago nada" que tanto la caracterizaba -

- no deberías estar aquí a esta hora - dijo Hermione en forma reprobatoria - la pasaras mal si Dumbledore o el jefe de tu casa se entera

- pero mira ¡el club de los tarados! - exclamo Elizabeth con una sonrisa fría. a Harry siempre le parecia hermosa pero ese gesto prepotente lo hacia pensar lo contrario a veces, con esos ojos fríos y de intenso color carmín - será mejor que me dejes en paz Granger no tengo ganas de discutir...

- ¡¡¡Elizabeth!!!! - exclamo la princesa Pandora con una gran sonrisa- ¿tu aquí?

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